EL PUEBLO BLANCO ARTHUR MACHEN PDF

Shiel o Edgar Jepson. La siguiente obra de Machen fue Los tres impostores , publicada en , es una novela corta en la que se incluyen varios relatos cortos a su vez. En contrajo matrimonio por segunda vez con Dorothie Purefoy Hudleston que dio mucha felicidad al autor. Stiggins, his views and principles, considerada su relato de menos calidad.

Author:Dailrajas Tuktilar
Country:Andorra
Language:English (Spanish)
Genre:Spiritual
Published (Last):20 April 2007
Pages:150
PDF File Size:4.97 Mb
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ISBN:263-7-59279-983-2
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Ni un gran pecador. Los grandes, tanto en el bien como en el mal, son los que abandonan las copias imperfectas y se dirigen a los originales perfectos. Es formidable, dijo. Vuestras paradojas son monstruosas. Y lo es desde el punto de vista social. El asesino corriente, como tal asesino, no es en modo alguno un pecador en el verdadero sentido de la palabra.

Es sencillamente una bestia peligrosa, de la que debemos librarnos para salvar nuestra piel. El Mal por el contario es totalmente positivo. Pero positivo en el sentido malo. Y es muy raro. Sin duda hay menos pecadores verdaderos que santos. Se hacia tarde. El amigo que habia llevado a Cotgrave a casa de Ambrosio habia oido sin duda esto otras veces. Lo sobreestimamos. O bien lo menospreciamos. Pues bien, estos ejmeplos pueden darle una vaga idea de lo que realmente es el pecado.

Escuchen, dijo el tercer hombre, que hasta entonces habia permanecido muy tranquilo, me parece que los dos estan locos de remate. Me marcho a mi casa. Me asombra usted, dijo Cotgrave. Esto explica que sea tan raro. En realidad pocos hombres desean penetrar en otras esferas, sean altas o bajas, y de manera autorizada o prohibida. Hay pocos santos. Y los pecadores, tal como yo los entiendo, son todavia mas raros.

Ya le he dicho que el simple asesino no es necesariamente un pecador. Esto es cierto, pero el pecador es a veces asesino. Pienso en Gilles de Rais, por ejemplo. Pues los magos se sirven de las flaquezas humanas resultantes de la vida material y social como instrumentos para alcanzar su fin infinitamente excecrable.

A veces podemos reconocer el mal por el odio que manifiesta al bien, y nada mas, pero esto es puramente fortuito. En realidad, los Jerarcas del Infierno pasan inadvertidos a nuestro lado. Asi lo creo. El verdadero mal en el hombre es como la santidad y el genio.

Un hombre puede ser infinitamente y horriblemente malo, sin sospecharlo siquiera. Pero repito: el mal, en el sentido verdadero de la palabra, es muy raro. Creo que incluso cada vez lo es mas. Procuro seguirle, dijo Cotgrave. Un pobre tipo exitado por el alcohol vuelve a su casa y mata a patadas a su mujer y a sus hijos. Es un asesino. La palabra es accidentalmente la misma en ambos casos, pero el sentido es totalmente distinto. Es el milagro infernal, como la santidad es el milagro sobrenatural.

El verdadero se eleva a un grado tal que no podemos sospechar en absoluto su existencia. Es como la nota mas baja del organo, tan profunda que nadie la oye. De la misma manera que uno puede darlo todo a los pobres y, a pesar de ello, carecer de caridad, puede evitar todos los pecados y, sin embargo ser una criatura del mal.

Pero confieso que me gusta. El verdadero mal no tiene nada que ver con la sociedad. Y tampoco el Bien, desde luego. Lo mismo puede decirse de los pecadores. Por el contrario es muy posible que si lograba olvidar su pecado, encontrase agradable su trato.

Quisiera que me diese un ejemplo concreto.

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Arthur Machen

Ni un gran pecador. Los grandes, tanto en el bien como en el mal, son los que abandonan las copias imperfectas y se dirigen a los originales perfectos. Es formidable, dijo. Vuestras paradojas son monstruosas. Y lo es desde el punto de vista social. El asesino corriente, como tal asesino, no es en modo alguno un pecador en el verdadero sentido de la palabra. Es sencillamente una bestia peligrosa, de la que debemos librarnos para salvar nuestra piel.

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EL PUEBLO BLANCO

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